Ser o no Ser… Un número para el Estado

En 1987 me encontraba en la República Federal Alemana realizando estudios de post-grado cuando –una mañana al salir de clases-  fui atrapada en la vorágine  de una gran manifestación de ciudadanos que protestaban contra lo que consideraban una intromisión más allá de los límites deseados en su privacidad por el tipo de preguntas incluidas en el censo de la población.

En aquel momento, aun sin cumplir mis primeros 30 años de edad, no entendía cuál era el alboroto del pueblo alemán cuando se suponía que un censo debía servirle a su gobierno de turno para planificar acciones que llevaran a la mejora de la calidad de su vida.

Hoy, 24 años después, en el primer censo de población y vivienda organizado en Venezuela por un gobierno socialista, me llueven los recuerdos de los rostros, las pancartas y la indignación de aquellos seres y me enfrento en carne propia al enorme dilema entre entregar algunos datos sobre cómo vivo para contribuir a la planificación del gobierno, o negarme a hacerlo amparada en un derecho nacional e internacionalmente reconocido a la privacidad.

La experiencia de convertirme en un número que habitará en un sistema de información automatizado para el uso de un gobierno de cualquier ideología, impone de por si un enorme acto de fe (de que ese número en el que me convierto servirá finalmente para mejorar mi calidad de vida y la de otros) y un gran riesgo al mismo tiempo; riesgo en dos direcciones: 1) el de un uso oficial que me perjudique en ese pedacito austero de mundo que ocupo en un edificio de Caracas, decidiendo –por ejemplo-  cómo y con quien debo vivir para compensar el déficit de viviendas, y 2) el de uso delictivo, más improbable, pero factible, por acceso ilegal a mis datos por parte de personas inescrupulosas para uso con otros fines ajenos al censo.

He presenciado con gran preocupación –y también con comprensión- olas de paranoia por parte de venezolanos que adversan al gobierno, anticipando desde cómo esconderse o negar el acceso a los empadronadores, hasta cómo mentir descaradamente u ocultar información sobre ciertos aspectos neurálgicos… y pienso con dolor en el enorme esfuerzo y dinero perdido que puede representar un censo nacional en el que la mitad de su población tiene MIEDO, y un miedo justificado por los antecedentes del uso político y punitivo de datos que estaban bajo custodia de organismos del Estado, como los del Registro Electoral y que sirvieron para arruinar vidas y familias, víctimas del apartheid ideológico por el uso de la famosa y perversa “lista de Tascón”.

No dudo de la buena voluntad, de la mística, de la vocación y del esfuerzo de muchos técnicos del Instituto Nacional de Estadística y de gran parte de su ejército de empadronadores (que lamentablemente serán víctimas inocentes de la desconfianza que ha sembrado el gobierno), que han emprendido este gran proyecto con intenciones de apoyar el desarrollo del país, pero SI dudo de las intenciones macro, de las que se cuecen en un año pre-electoral, en un gobierno que en 11 años no ha sabido coordinar esfuerzos y talentos para construir las viviendas necesarias, en un gobierno ávido de control y feroz devorador de la información que necesita para defenderse de sus supuestos “enemigos del proceso” que ve por todos lados…

Hoy, 24 años después de mi primer encuentro con la disidencia ciudadana frente a un censo que pretendió ir más allá, he decidido convertirme en ese número para un Estado Socialista, y acabo de tener un acto de fe: asumí el riesgo, dije la verdad que se fue yendo convertida en bits y bytes hacia una enorme caja negra en cada toque a la pantallita del dispositivo automatizado del empadronador…. Espero no arrepentirme nunca… de este voto de confianza de una ciudadana de un país que se supone es de TODOS, es decir, de todas sus mitades…

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3 pensamientos en “Ser o no Ser… Un número para el Estado

  1. Luisa la compañía a cargo del manejo de la data es Cubana. Saca tus conclusiones. Un acto de traición mas de los militares en el poder. Como venezolano me niego dar mis datos a empresas extramjeras…De paso hay por alli un escrito de algunos abogados en referencia a la violacion de la constitución y la implantacion de un estado comunista al estilo cubano luego de la victoria asomada en las proximas elecciones (tarde?)

  2. Me siento plenamente identificada con tus comentarios, soy de quienes cree que debemos dar un paso al frente para impedir que este oprobioso gobierno y sus seguidores continúe. Al mismo tiempo siento que mi país y los nuevos ciudadanos me necesitan; siendo congruente con mis pensamientos que todos somos diferentes, en consecuencia, todos tenemos derecho a habitar bajo este mismo cielo por ello, estoy decidida a cruzar el puente; con certeza y con prudencia . Participaré dando la información que creo y percibo será de utilidad para la reconstrucción de nuestro país. Porque me pregunto si todos los que adversamos esta manera de gobernar, que somos muchos por cierto, mentimos, cómo podrá el nuevo gobierno utilizar esta información bajo la sombra de la duda shakespereana ¿es confiable o no esta data? Los años por venir son de tarea ardua, liderar una nueva visión de país sustentada en valores como la honestidad, que conduzcan nuestra manera de actuar hacia ese nuevo país. Gracias por compartir tu reflexión

  3. Dijo Winston Churchill: “En la guerra la verdad es tan preciosa que hay que acompañarla guardaespalds de mentiras.”

    Chávez y el chavismo nos tienen montada una guerra contra nuestras vidas, contras nuestras propiedades, contra la patria potestad de nuestros hijos, contra nuestra libertad de culto, contra nuestra libertad de cambio de moneda, contra la libertad de expresión al cerrar televisoras, emisoras de radio y periodicos que no les jalan bolas. Ellos le regalan nuestro patrimonio a los extrajeros como los cubanos. Compran chatarra militar rusa para usarlo contra nosotros como lo hacen Kadafi en Libia y Assad en Siria.

    Para colmo le cambiaron en nombre a nuestro país, insultaron la bandera y el escudo nacional. Y el 11 de abril del 2004, si no fuera que la Guardia Nacional se negó a cumplir una orden directa del presidente, nos hubieran acribillado a tiros.

    A este gobierno que nos hace la guerra, que nos roba elecciones y referendos, hay que mentirle. Es una obligación patria.

    “In wartime,” Churchill said, “truth is so precious that she should always be surrounded by a bodyguard of lies.”

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